La Odontología,
desde sus inicios en el año 3 000 a.c, ya era considerada un arte pues los
médicos egipcios incrustaban piedras preciosas en los dientes como parte de su
estética. En el 700 a.C. los etruscos y los fenicios utilizaron bandas y
alambres de oro para la construcción de prótesis dentales. En las bandas se
colocaban dientes extraídos en el lugar en que no había dientes y, con los
alambres, eran retenidos en la boca. Además, fueron los primeros en utilizar
material para implantes: el marfil y las conchas de mar. Hay que mencionar al
pueblo maya, que utilizaba incrustaciones de oro, piedras preciosas o minerales
para la restauración de piezas dentales, no solo por estética sino también por
ornamentación. Posteriormente, los incas y los aztecas tomaron los métodos de
los mayas para la reconstrucción de piezas. En la Edad Media Giovanni Da Vigo
fue uno de los primeros en realizar obturaciones con hojas de oro. A través de
la antropología dental se ha rescatado información sobre la mutilación de los dientes,
su modificación intencional o por tratamiento con fines culturales que han
permitido establecer relaciones entre modificaciones corporales y
representaciones culturales como la belleza, la importancia entre el grupo, la
moda, las élites, los estatus, la afiliación étnica o el poder. En la
actualidad existen estudios que demuestran que los defectos físicos pueden
llegar a constituir una enfermedad demostrada psíquica y clínicamente en el
individuo, lo que hoy en día deriva en que la Odontología estética cuente con
el apoyo de la mayoría de los profesionales de la Odontología, a lo que se suma
que, gracias a los nuevos materiales y las nuevas técnicas, se consiguen
resultados funcionales adecuados, lo que ha configurado una parcela necesaria
en la Odontología moderna. En la cultura occidental se consideran, de forma
genérica, los patrones de estética dental representados por una sonrisa que
manifiesta dientes claros dentro de una composición armónica con los tejidos
blandos, lo que no significa que haya individuos que entiendan su estética
dental de forma distinta. Por eso se deben contemplar, en todo momento, los
tratamientos con fines estéticos desde el punto de vista personal y subjetivo
del paciente y colaborar con él para cumplir sus expectativas y deseos. Uno de
estos tratamientos es el blanqueamiento dental, tratamiento estético y
revolucionario (tanto por su enorme demanda como que ha supuesto un paso enorme
en el mundo de la estética dental) que logra reducir varios tonos el color
original de los dientes y los deja más blancos y brillantes. Las personas están
mucho más interesadas en tener los dientes bonitos y muchas consideran que es
una necesidad para triunfar en diferentes esferas de la vida, tanto profesional
como social. La belleza es algo cultural, un concepto abstracto y subjetivo,
por lo tal vez no siempre el paciente tendrá el mismo criterio de “prótesis
estética” con respecto al de los profesionales. Cuando se habla de estética en
este campo puede aparecer el error de relacionar lo mejor y más bello con lo
más perfecto (dientes blancos y alineados a la perfección, sin ningún tipo de
desgaste, etc.); no obstante, el objetivo protésico será conseguir mejorar el
aspecto estético, pero no tan perfecto como si natural, teniendo en cuenta la
edad, el sexo, la morfología facial y el tamaño de la cara del paciente.
Estéticamente una prótesis completa y sana es importante; sin embargo, no solo
porque se restauran los dientes perdidos, sino que también se restauran la
dimensión vertical de la boca y el aspecto global de la cara para alcanzar una
expresión bella y saludable. (1)
Referencia:
1.
Martínez. D, Morales Y. La Odontología estética como arte. Acta Médica del Centro / Vol.8 No. 4 2014.Disponible: file:///C:/Users/laboratorio_computo/Downloads/estetica%20dental.pdf

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